Lo primero de todo:

GRACIAS a Juanma Ortega y Quinto Nivel Estudios… Juanma, ¿quién te iba a contar esto a ti eh?…, has sabido interpretar a la perfección todas y cada una de las palabras que pasaron primero por mi cabeza…, y luego por el papel… Gracias a Eva, tu mujer, que nos trató de maravilla en vuestros estudios.

GRACIAS a Juan Ochoa, la auténtica “Voz del Miedo”… Le habréis escuchado en miles de anuncios, en cientos de trailers de películas, en programas de televisión… En fin, un auténtico lujo contar con él… Un cachondo de la “leshe pisha”!!!…

GRACIAS a Iván Jara y Sandra Jara… Iván tiene un talento descomunal…,de ahí que os suene del principal de “Dexter”, del principal de “A dos metros bajo tierra”…, de “Cinco Hermanos”…, y así una lista interminable de series y películas… Y como no, Sandra…, su hermana. Es impresionante ver como se emociona y siente las historias… Comparte con su hermano talento… y muchas series…

GRACIAS a Primitivo Rojas “Primi”. Él es mi “padre” en todo esto… La de horas que hemos pasado juntos… Primi tu me dijiste una vez que te había devuelto la ilusión… Yo te digo ahora…, que gracias a ti la mantengo. Aprendo de tu trabajo, de tu fuerza, de tu inigualable profesionalidad.

GRACIAS a Charo Soria, Rafael Calvo, Jaime Moreno, Miguel Coll, Carlos Giralda, María “Pautas”… Gracias por regalarme vuestro valioso tiempo, vuestra paciencia y vuestras maravillosas voces… Siempre quiero contar con los mejores…, así que… os ha tocado!!!….

GRACIAS PAT… Gracias por tu incondicional apoyo en los últimos seis meses… Apareciste en una terrible historia real…, para mostrarme que no todo es noche y oscuridad…, que también hay colores…, miles de colores… Me has mostrado como nadie… amor…, y sobretodo, me has dejado ver que el amor además de amor…. también es paciencia, comprensión y confianza… BTF!! BTF!!…

¡¡¡¡¡GRACIAS A TODOS VOSOTROS!!!!!… Es indudable que sin vuestro apoyo este hubiera sido completamente imposible… GRACIAS de todo corazón… Es un placer compartir EL MIEDO de esta forma…

Ahora os dejo con “EL OTRO LADO: MIEDO”… Una demo de programa de relatos que espero llegue a “buen puerto”… En ello estamos…

Ah!!…, y una recomendación… A ser posible, se debe escuchar de madrugada…, a oscuras… Veréis que se escucha de otra manera…

BESOS Y ABRAZOS

http://elmiedonosedefine.es/mp3/El%20Otro%20Lado.mp3

Teo R.

AGARRARÉ SU MANO

Tenía mucho frío… Una noche más esperaba a que ella apareciera de nuevo… Me preguntaba si de una vez por todas… me atrevería a hacerlo… Habían sido tantos los intentos… Era doloroso…, muy doloroso querer… y no poder hacerlo… Ella se había ido. Sé que jamás volvería a tenerla entre mis brazos… Sé que jamás volvería a probar sus labios…

Tenía mucho frío… Estaba congelado… cuando…, poco a poco la puerta se abrió… Sentí la sombra de su cuerpo atravesar el mío… Una punzada amarga que trajo a mi mente recuerdos pasados que ya sólo eran eso… nada más que recuerdos… Y yo estaba allí…, con la respiración sumergida en una bañera rebosante de agua y hielo…, rígido…, paralizado… ¡¡¡Cuánto diría!!!… Pero no escucha… y no lo hace… aunque quisiera… Sólo entra noche tras noche… por esa puerta… Pasos que flotan en el aire arrastrados por la pena…, recorre en pocos centímetros distancias infinitas… Camina entre mundos encontrados ahora separados para siempre…

Tenía mucho frío… Estaba congelado… Sentía mi cuerpo fuera de su mundo… Una vez más… cerró la puerta… Se acercó a mí en silencio…, se sentó en la cama… y… ¡¡¡me llamó!!!… Susurró mi nombre pero fui incapaz de decir nada… No quería decir nada… Yo sólo quería tocarla…, alargar mi brazo y sentir su piel… Sólo eso… Sólo una vez… Cuántas noches pude hacerlo… y quedé quieto… Cuántas noches pude… ¡¡¡Cuántas, cuántas!!!… Tantas como vidas hubiera deseado vivir a su lado…

Tenía mucho frío… Estaba congelado… Sentía mi cuerpo fuera de su mundo… Su mundo ya no era el mío… El mío ya no era el suyo… Ella buscaba acomodo bajo las sábanas mientras yo…

Tenía mucho frío… Estaba congelado… Sentía mi cuerpo fuera de su mundo… Su mundo ya no era el mío… El mío no era el suyo… Uno era para los vivos…, el otro era el mío… …, el mío era para los muertos… Una noche más mostró su brazo…, una noche más dejó suspendida en el aire su mano… Ella tumbada sobre la cama…, yo oculto debajo…

Hoy creo que sí…, esta noche creo que… …, esta noche creo que AGARRARÉ SU MANO

Teo R.

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SÓLO UNA PESADILLA

Eran poco más de las dos de la madrugada…, eso marcaba el reloj de mi teléfono… Como de costumbre, saqué los pies por debajo del edredón… Me gusta sentirlos fríos…, igual que a ella… Mientras colocaba uno de los auriculares en mi oído, otra de mis manías es escuchar la radio de madrugada, eché un ojo a mi derecha… Allí estaba…, como de costumbre abrazada a la almohada…, con un cojín bajo su cabeza…, y como no, con los pies por fuera… No pude más que esbozar una adormilada sonrisa mientras dejaba un beso en su mejilla…, casi pegado a sus labios… Luego acomodé mi cuerpo casi al borde de la cama y cerré los ojos… En un segundo… todo cambió…

¡¡Un tremendo sobresalto arrancó los cascos de mis oídos!!, cuando me giré… Vi a Patricia lanzando manotazos al aire como si quisiera librarse de algo que yo no veía… Cada gesto, cada grito… me dejó bloqueado…, era incapaz de reaccionar… Unos de sus brazos fue a parar al borde de un cuadro que tenemos justo encima de la cabecera de la cama…, éste se descolgó cayendo sobre nosotros… Fue entonces cuando ella despertó…, cuando yo recuperé el movimiento… Estaba muy nerviosa, asustada…, estaba aterrada… Aparté el edredón y la abracé… Intenté calmar el sofocón con palabras tranquilizadoras y suaves caricias mientras apoyaba su rostro empapado en lágrimas sobre mi pecho… Tardó en calmarse…, y lo hizo sin pronunciar una sola palabra… Minutos después… volvió a quedarse dormida… Los latidos de su corazón eran los que me decían que todo había pasado… Al menos, eso es lo que pensé…

¿Conoces el estado ese en el que lo real se mezcla con lo imaginario?… ¿Ese estado en el que crees estar despierto pero también dormido?… Pues justo en ese instante… y no en otro…, en esa décima de segundo… ¡¡abrí los ojos!!…, instintivamente llevé la mirada a una botella de agua que había dejado sobre un aparador que hay frente a la cama…, cual sería mi sorpresa cuando… …cuando vi que ésta se volcó… y rodó hasta caer al suelo… Acompañé el impacto con un encogimiento de hombros, con una seca inspiración de aire que paró mi respiración… y sobresaltó de nuevo a Patricia… Ambos nos incorporamos…, ambos escuchamos la botella rodar por el suelo hasta que se detuvo bajo la cama… Mi novia me miró…, su respiración comenzó a acelerarse… tuvo que abrir la boca para coger el aire que le faltaba…, yo sólo podía mirarla… ‘¿Qué ha pasado?’, parecía preguntar en silencio… … Algo más… desvió mi atención…

Procedente del piso inferior…, fuera de nuestra habitación… comenzamos a escuchar el llanto contenido de un niño que cada vez… sonaba más cercano… ‘Es mi hijo’, pensé…, pero… era un simple auto engaño, una ilusión… nosotros… no… … En fin, sabía que eso no era posible…

Ese lamento…, esas respiraciones…, ese dolor infantil corría por mi interior sacando casi a patadas mi corazón de sitio… Su llanto sonaba tan desgarrador que era como el arañazo del acero sobre el cristal…, era tan agónico como el temblor continuo de los labios de Patricia…, que pararon de tiritar… cuando el lamento infantil… se fundió en silencio…

Poco a poco…, paso a paso…, escalón a escalón…, alguien parecía ascender por las escaleras… Eran pasos pequeños…, sonaban fríos y descalzos…, sonaban como una cuenta atrás que… llegaría a su fin… justo a la puerta de la habitación…

La puerta se abrió…, pero lo hizo sin prisa… Al otro lado…, al otro… lado… no había nadie… No había nada… Mi mano encontró a ciegas la mano de Patricia…, tragué aire e intenté recuperarme… Por segunda vez… pregunté lo mismo…, y de nuevo… en silencio… ‘¿Qué ha pasado?’… Lo estremecedor no fue lo que había pasado…, lo estremecedor… estaba por llegar…

¡¡¡Un terrible grito!!! ¡¡¡Un alarido lleno de dolor!!!…., rompió el silencio hasta llevarme al borde del colapso…, la sensación fue como arrojar mi cuerpo a una bañera llena de agua y miles de cubitos de hielo… Uno tras otro los espasmos sacudían mi cuerpo hasta pegar mi espalda contra el cabecero de la cama… ¡¡¡Patricia gritó!!!, se tiró sobre mi… fue entonces cuando él…, fue entonces cuando un niño que apenas tendría tres años… entró en la habitación corriendo… ¡¡Gritaba con sus brazos extendidos!!! ¡¡¡Parecían de marfil!!!…, rodeó la cama hasta detenerse junto a mí… En ese momento dejó de llorar…

Su respiración, aguda y acelerada, marcaba el ritmo de la mía… Su mirada era negra, hueca…, de sus ojos… sólo se distinguía el contorno… Por sus mejillas, pálidas y agrietadas, se deslizaban agónicas lágrimas empapadas en dolor que al igual que sus brazos, parecían pedir ayuda… Y eso intenté…, intenté ayudarle…

Con mucha delicadeza…, aparté a Patricia… Ésta, tímidamente…, tiraba de mi brazo para que no me apartara de ella… Estaba tan asustada…, que tampoco insistió demasiado… Ella reculó con un gesto de amargura que jamás olvidaré…, yo avancé hacia el niño… El pequeño extendió sus brazos hacia mí…, como si quisiera que le cogiera… Cuando intenté hacerlo…, sus manos atravesaron las mías…, mis manos atravesaron sus brazos…, atravesaron su pequeño cuerpo… Intenté abrazarle…, pero… era como si intentara abrazar la niebla… El pequeño se dirigió a mí… con un tembloroso… ‘Ayúdame…’…

¡¡¡¡DESPERTÉ!!!!…, estaba empapado en sudor…, en lágrimas… Mi corazón era un tono continuo de tensión acumulada… Miré el aparador…, allí estaba la botella… de pie, miré a la puerta que… estaba cerrada…, ¡¡¡SÓLO UNA PESADILLA!!! ¡¡¡HABÍA SIDO SÓLO UNA PESADILLA!!!… Eso fue lo que pensé… Pero… desperté de una… para vivir despierto… el momento más terrible y aterrador de toda mi vida…

Patricia, estaba tumbada sobre la cama…, dormida…, quieta…, y… abrazada a ella…, sin apartar sus ojos de los míos… estaba Damián…, nuestro hijo… un hijo que… perdimos hacía justo un año… Juro que era real…, eso… no era SÓLO UNA PESADILLA…

Teo R.

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Esta tarde he llegado a casa muy cansado…, las bolsas de la compra se caían de mis manos…, sólo quería agua… y tirarme en el sofá… Pero justo en ese momento… suena el teléfono…, la cara de mi amigo Sergi Vizcaíno… aparece en pantalla…

Cada vez que Sergi llama… es para dar buenas noticias, es una de esas personas que dan buen rollo con solo escucharlas…, por no hablar de su talento…, en eso también es un fuera de serie…

Bueno, resulta que “SOLO”, la primera versión o borrador de nuestro guión de largometraje, ha dado un pasito más… La productora a la que se lo enviamos… nos lo ha vuelto a pedir… ahora en PDF… Parece ser que ha gustado…, ¡¡qué narices!!… ¡¡ha gustado mucho!!…

Esto es una grandísima noticia, es un paso más en una larga carrera que promete emociones fuertes… Ahora, como hasta el momento… debemos ser prudentes, tener mucha paciencia y trabajar muuuucho más… No hay que bajar la guardia. El esfuerzo merece la pena.

Por motivos obvios no puedo dar más detalles…, pero os aseguro que tanto Sergi, Issac (Producer Number One) y el que os escribe… daremos el 1000% para lograr que este sueño se haga realidad… Puede que quede en anécdota…, pero incluso si eso sucede… ¡¡¡SEGUIREMOS CURRANDO!!!…

MUCHAS GRACIAS A TODOS…, es lo que siempre digo…, vosotros sois el motor y la fuente de inspiración para todo esto…

BESOS Y ABRAZOS!!

Teo R.

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“…Llevo 15 minutos en la entrada del parking…, en cuanto aparque estoy ahí…, lo siento…”

Tras leer el mensaje dos o tres veces pulsé enviar… Miré la pantalla del teléfono… ‘mensaje enviado’… Segundos después… ‘mensaje nuevo’…, él contestó…

“…No te preocupes. Acabo de llegar…”

Mis manos no paraban de golpear el volante…, mis ojos iban del rojo del semáforo… al reloj del salpicadero…, eran las 16:58h…, habíamos quedado a las 17:00h…, hora a la que comenzaría todo… Mi pierna no paraba de moverse…, a cada segundo el estado de nervios se hacía casi insoportable… El guardia de seguridad se percató de ello… ‘Mensaje nuevo’…, él otra vez…

“…Estoy en una mesa de El Botánico…”

¡¡Maldita sea!!…, y yo allí parado…, sin poder hacer nada… Los minutos pasaban como segundos… El guardia, sin perderme nunca de vista… avanzaba de coche en coche revisando los maleteros…, era uno de esos controles rutinarios… Ya lo tenía delante… Me apuré a mandar un nuevo mensaje…

“…Ok…, queda un coche…”

Era el siguiente…, disimuladamente… desabroché mi cinturón de seguridad…, dejé el móvil en el asiento del copiloto…, llevé mi mano a la llave de contacto…, pisé el embrague…, metí primera… ‘Mensaje nuevo’…

“…No problem…”

Era lo que necesitaba leer…, tenía ‘luz verde’…, eso… es lo que quería ver…

Y ahora os preguntaréis… ¿pero qué narices es esto?… Ni más ni menos que el comienzo de una novela…, bueno, para ser exactos… Los primeros pasos en firme hacia mi primera novela…

No se trata de una parte de la obra…, se trata ni más ni menos que de la conversación real en clave SMS…, que mantuve ayer antes de la reunión con el editor en cuestión para tratar el asunto… Habíamos quedado a las cinco de la tarde en la Estación de Atocha…, pero uno de esos tapones infernales que se forman a la entrada del parking… me hizo llegar casi con veinte minutos de retraso… ¡¡¡Qué desastre!!!…

Pero nada…, no hubo problema… Todo salió perfecto…, mucho mejor de lo que podía esperar… Fue GENIAL!!…

Todo este asunto viene moviéndose desde comienzos de año…, recuerdo que una tarde mandé un mensaje a través de Facebook a Laura Falcó, que es directora de las editoriales Minotauro, Timun Mas, Cúpula, Zenith, Esencia y Militaria…, todas ellas pertenecientes al Grupo Planeta. Mi idea era publicar un libro de relatos…, Laura me pidió que le mandara alguno… Eso hice…, y esa misma tarde me dijo… ‘¿Por qué no te olvidas de los relatos y te animas con una novela?’… Ni que decir tiene que me quedé de piedra… ¡¡¡Qué vértigo!!!…

Los días pasaron…, los mails iban y venían…, así hasta que Laura me habló de José López Jara…, editor de Ediciones Minotauro, referente indiscutible de la literatura de ciencia ficción y fantástica… ‘Él te ayudará en esto…’, me dijo Laura… Mails y más mails…, una pausa en verano para pensar en temas…, en nuevas vías… Todo despacio… pero con paso firme…

Así hasta ayer, hasta la reunión definitiva… El asunto está en marcha…, ahora toca ponerse a trabajar duro y pelear por un sueño que hasta hace poco… veía inalcanzable… y que ahora tengo delante… Es una oportunidad única en los tiempos que corren, una oportunidad que no pienso dejar escapar…

Esto no significa que ‘mañana’ tengamos la novela en la librería, como para todo… tendremos que esperar… Es momento de hacer de la paciencia una virtud.

Os comento esto con el consentimiento de Laura…, ella sabe lo que esto significa…, y los que me conocéis sabéis que me gusta compartir los buenos momentos…, que últimamente… en fin…

¡¡Laura!!… ¡¡Pepe!!…, muchas gracias por vuestra confianza…, y como no… GRACIAS también a todos vosotros…, que sois la mayor fuente de inspiración…

Cierro esta nota con un consejo que me ha dado esta tarde un auténtico fenómeno en esto de escribir…, alguien que todos conocéis y admiráis…, seguro… un futuro Premio Planeta…, él me ha dicho…

“Yo me guío desde hace años por un lema personal: Escribo lo que creo…”…

Ahí queda eso…

GRACIAS DE NUEVO!!!

Teo R.

BLOG PERSONAL

Bueno, como no todo es miedo y fantasmitas…, y tampoco es plan de mezclar apariciones con noticias de MJ…, he creado un Blog para temas NO relacionados con lo “oscuro” que llena mi mente… “El Blog de Teo Rodríguez”

Así que allí os espero…

BESOS Y ABRAZOS!!!

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De alguna u otra manera, era hora de contestar a los muchos mensajes y mails que me han llegado en los últimos días acerca de la “emisión” de nuevos relatos…

Por motivos que tampoco son necesarios explicar, Los Relatos de Teo Rodriguez, dejan de emitirse en Milenio 3. Han sido unos años increíbles, de los que sin duda, me quedo con todo vuestro cariño y aprecio… Habéis hecho que cada relato sea un sueño hecho realidad… Sin los Oyentes nada es posible…

También quiero agradecer a Iker la oportunidad que me brindó, eso es algo que siempre irá por delante…, siempre conmigo. Ambos hemos disfrutado como enanos… Sin esa gran oportunidad…, sin todo vuestro apoyo… nada de esto hubiera sido posible…

Yo seguiré escribiendo…, seguiré disfrutando de esto como lo he venido haciendo hasta ahora…, y vosotros seguiréis formando parte de ello… Leeréis y escucharéis muchas más historias… ¿Dónde? ¿Cuándo?…, eso lo dirá el tiempo… La vida da muchas vueltas… Pero no tengáis duda alguna… ¡¡habrá más historias!!…

Quiero también, mandar un abrazo grande a todo el equipo de Milenio 3…, a Iker, a Carmen, a Carlos…, a todos y cada uno de los miembros con los que he compartido madrugadas mágicas en angustiosa penumbra…, y que tan bien me han tratado…

Tampoco quiero enrollarme mucho más…, sólo quiero agradecer de todo corazón vuestro incondicional afecto y apoyo…

MUCHISIMAS GRACIAS, DE VERDAD…

Teo R.
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LOS DIFERENTES

De ahora en adelante vamos a ir recordando algunos relatos hasta que lleguen los nuevos… Relatos que llegarán… Hoy el cuerpo me pide recordar “Los Diferentes”…

BUTTES-CHAUMONT

Caminaba por la Rue Botzaris… Su paso era lento, con intermitentes pausas en las que dirigía su mirada hacia las copas de los árboles que llenaban ese lugar al que nunca… … Las hojas, volaban por encima de la verja…, caían rendidas a sus pies…, a su elegancia negra…, a esa figura que hasta dibujada en aquellas sombras… era tan bella como siempre… Tan bella como nunca… Un alarde tan desproporcionado… que cualquier tesoro a su lado parecía un simple puñado de arena… Avanzó dos pasos…, luego uno…, y uno más… así hasta ocho…, y allí se detuvo…

Cuando giró la cabeza… una intensa y seca sacudida recorrió mi nuca… Por un momento quise levantar la mano para decir “estoy aquí…, aquí…”… “he venido por ti…, por fin he venido…”… Pero… …, se giró de nuevo mostrando a mis cansados ojos su larga melena…, esa espiral de caricias en la que tantas veces habían quedado atrapados mis dedos… No pude más que agachar la mirada… y rendirme a la evidencia…, por mucho que doliera…, por mucho que ahogara…, por mucho que faltara el aire… …Segundos después…, un soplido impregnado de dulzura…, de su dulzura…, me avisó… Ella no estaba…, las hojas se la habían llevado…

Poseído por los nervios…, corrí en silencio calle abajo…, la impaciencia paró en seco mis agónicos pasos…, miré a la izquierda, a la Rue Fessart…, busqué bajo las intermitentes farolas…, balbuceé a la oscuridad sin que ésta me dijera nada…, pregunté a las nubes…, pregunté a la luna…, pero ni ella quería saber nada de mí… No había nada… no quedaba nada de ella…, pero… ¡¡detuve el tiempo!!… Pensé que no…, pensé que no sería capaz… pero si lo hizo… …

En mitad de la calma… sus zapatos golpeaban el suelo pidiendo mi atención… De igual manera que el Templo de la Sibila…, que majestuoso desde su cima dejó de mirar por un instante al barrio de Montmartre… Su cúpula parecía llamarme con disimulo…, quizás para que ella no se diera cuenta… Sin pensar más de lo necesario… me dejé guiar por impulsos que destilaban débiles pálpitos de esperanza… Quizás esta noche…

A un lado treinta metros de roca permanecían atentos…, a sus pies… un lago que se heló expectante…, frente a mí… un largo paseo flanqueado por bancos perfectamente alineados… En uno de ellos… en uno de ellos estaba ella… Descansaba sentada…, jugaba con sus dedos a oscuras…, el pelo tapaba su rostro…, pero daba igual… era como si lo estuviera viendo… ¡¡cómo demonios no iba a hacerlo!!…, ¡¡cómo demonios iba a olvidarlo!!!… Bastó la primera vez que lo vi, bastó su primera mirada…, bastó su primer beso en aquellas escaleras… para dejarlo grabado para siempre en el lugar que nadie más ocupó como ella…

El viento me empujó… Las ramas de los árboles crujían animosamente a que diera el paso…, a que por fin me reuniera con ella en ese lugar que…, que tantas veces… “¡¡¡Está bien.., está bien…!!…, ya voy…”… … Y eso hice…, caminé hacia ella… A cada paso que daba estaba más convencido de que ya no había vuelta atrás…

Estaba a su lado…, tan cerca que sentía como su aroma me abrazaba…, que sentía sus latidos como si fueran míos… Pero ella…, ella seguía perdida entre sus dedos…, entre su melena… Un diminuto chapoteo vino del lago… posiblemente una rana que no soportaba tanta indecisión… o quizás se tiró desde su piedra para decirme “…¡¡lánzate tú!!…”… ¡¡No sabía qué hacer!!… ¡¡maldita sea… pensaba que una rana me estaba hablando!!… ¡¡Qué los árboles me animaban!!… ¡¡¡Que el viento me empujaba!!… Me estaba volviendo loco… Ella me estaba volviendo loco…

Inspiré con todas mis ganas el valor necesario para sentarme junto a ella… eso hice… Mis piernas temblaban…, mis manos intentaban calmarlas…, pero temblaban aún más…, hubiera gritado ¡¡¡quietas!!!…, pero mi voz hubiera temblado aún más… de hecho creo que articular palabra hubiera sido misión imposible… Necesitaba poner en calma mi estado… Pero…

Sus manos descubrieron el objeto de su juego…, un anillo… Un diamante, que ahora tornaba en cielo bajo sus ojos…, coronaba el aro…, la yema de sus dedos lo acariciaban…, pero ya no brillaba… ¿querría devolver con sus caricias el brillo pasado?… Ya no sentía… ya no valía nada… Pero… no paraba de frotarlo…, incluso lo intentó con una lágrima que rompió contra él en un último esfuerzo… Pero… inútil esfuerzo… No lo consiguió…

Sigilosamente…, como para no querer ser vista… depositó con suavidad el anillo sobre el banco… Lo acarició por última vez… y se levantó… Segundos después… su figura envuelta en luto… se perdió arrastrada por el viento… arropada por los árboles… Y allí quedé…, en aquel lugar al que nunca fui…, en aquel lugar… en el que nunca he estado… Junto al anillo…, junto al banco en el que ella grabó cuatro números que siempre quiso enseñarme…, cuatro números que me hicieron sentir y que tantas veces susurró a mis oídos… Cuatro números… que ahora suenan en vacío… en “Buttes-Chaumont”…

Teo R.

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OCHO PATAS

Muchas veces me he preguntado acerca del Miedo¿Qué es el miedo? ¿Te has preguntado alguna vez lo mismo?. Si no te lo has preguntado nunca, quizás este sea un buen momento para hacerlo. No hace falta que contestes ahora mismo, toma el tiempo que consideres necesario hasta poder llegar a una conclusión. Mientras lo piensas te diré lo que pienso yo del Miedo… Después de darle muchas vueltas, conocer y haber experimentado multitud de terroríficas aventuras he llegado a una conclusión…, “el Miedo… no se define, el Miedo… se siente”. Creo que no hay un Miedo igual para todo el mundo, todos tenemos uno diferente, puede que muchos, decenas, cientos… Por ejemplo a mi me aterra pensar que por las noches, cuando estoy tumbado en la cama, hay alguien bajo la misma esperando a que deje colgar mi brazo por uno de los laterales… ¡para agarrarla y tirar fuerte de ella!… Sólo de pensarlo se me pone la piel de gallina…. Lo mismo a ti esto que te he contado no te da Miedo, y si lo hacen por ejemplo los cementerios… Por eso se me hace muy difícil definir el Miedo, al menos un Miedo que sea para todos igual. Conclusión: prefiero referirme a él como un sentimiento…

Ahora, con la historia que te te voy a contar, quizás entiendas mejor lo que quiero decir. Antes de comenzar, entendería perfectamente que a mitad de la narración cerraras el libro y volvieras a leer historias de hadas y dragones. No, para nada tengo algo en contra de esas historias, a mi también me gustan…, pero es que esta que vas a conocer es una historia real…

Damián era el nombre de su desgraciado protagonista…, y digo era, porque ya no lo es…, bueno si lo es pero…mmm, verás… lo que quiero decir es que Damián… ¡Está bien!…, Damián ya no está entre los vivos, ¿entiendes?… Vamos, que dejó de celebrar cumpleaños a los trece…, de ahí lo de desgraciado protagonista…

Aquella noche, como cualquier otra noche de Sábado, Damián chateaba con sus amigos. Tenía el escritorio lleno de patatas fritas, gominolas y botes de refresco…, la cama sin hacer hacía lo menos dos semanas, y un montón de ropa sucia repartida a lo largo y ancho de la habitación… Vale, todos hemos tenido nuestra habitación algo desordenada alguna vez, pero es que la suya… ¡parecía una auténtica pocilga!. Era un reclamo, el hogar perfecto para que otras criaturas vieran en aquel habitáculo un auténtico paraíso…

- ¡Damián baja la música! – gritó su madre haciendo temblar el cerrojo de la puerta. No era el primer aviso que recibía, el tono alterado y la insistencia con la que su vieja, así la llamaba él, golpeaba sus nudillos contra la puerta lo decía todo.

- Claro mamá, enseguida la bajo… – susurró con tono pasota mientras subía aun más el volumen. Era algo habitual en Damián, él no acataba órdenes, sólo las daba.

En el instituto se había hecho dueño y señor de los patios, no había niño capaz de hacerle frente. Su gran tamaño y la falta de escrúpulos a la hora de tratar a sus compañeros le hacían temible. Más que amigos, tenía una cuadrilla de matones que sólo reían sus gracias y lanzaban proclamas acerca de lo poderoso que era su jefe, para mantener a salvo el culo. Una vez, tuvo a un niño de primero amordazado y encerrado en un cubo de basura durante un día entero, y todo porque sin querer, el chaval había ocupado su silla en el comedor. Cada vez que Damián hacía acto de presencia todo el mundo guardaba silencio y miraba para otro lado…, pobre del que intercambiara con él una sola mirada…, bastaba un segundo para que sus secuaces vieran en ese simple hecho una falta de respeto, y claro, el capo debía mantener su status. La cosa solía terminar, como mínimo, con un par de capones, dos o tres empujones y las risas correspondientes de todos los presentes… Así era Damián, un ser cruel sin oponente alguno. ¡Nadie era capaz de vencerle! ¡Nadie lo haría jamás! ¡Nadie tenía su fuerza! ¡Su enorme tamaño!… Pero estaba muy… pero que muy equivocado.

Como decía antes, Damián estaba en plena sesión de messenger. Mientras aporreaba las teclas del ordenador con sus rollizos dedos, algo llamó su atención. Un pequeño ser que se abrió paso a través de un par de patatas…

- ¿Qué tenemos aquí?… ¿Te has perdido pequeña?…

Damián de un violento manotazo retiró todo aquello que cubría el escritorio, teclado incluido. Allí quedo, cara a cara… con el diminuto visitante…, frente a una minúscula y aterciopelada araña negra de finas y alargadas patas, que campaba a sus anchas entre migas saladas y piedrecitas de azúcar…

- Ven aquí amiguita de ocho patas… ¿Tienes hambre?… - preguntó al sigiloso arácnido mientras acercaba su moflete al borde de la mesa. La araña evidentemente, continuó con su delicado caminar en busca de quién sabe qué…

Damián, de reojo, extendió su brazo hasta coger una de las bolsas vacías de patatas que tenía repartidas a lo largo y ancho de su cuarto… La llevó a su boca, sopló y sopló hasta llenarla por completo de aire y la giro un par de veces para evitar el aire escapara…

- ¿Sabes?… - mientras levantaba la bolsa por encima de su cabeza – …hay algo que me enseñaron en el colegio, aprendí que los bichitos como tú…, nacen, crecen, se reproducen… ¡¡y mueren!!… -  ¡Booom!, de gesto cruel, falto de piedad y lleno de odio, Damián reventó la bolsa contra la mesa, pillando entre medias a la pequeña araña… Esto debió hacerle mucha gracia, ya que comenzó a troncharse de risa mientras señalaba con el dedo el cadáver aplastado de nuestra amiga de ocho patas.

Pero…, la cosa no quedó ahí. Pocos segundos después, sin tiempo a que Damián terminara el monólogo de carcajadas iniciado tras la ejecución del frágil intruso, dos nuevas arañas entraron a escena. La primera, tras escalar por la parte posterior de la pantalla del ordenador, colgada de su propia tela, se dejó caer pegada a la pantalla hasta reposar suavemente a pocos centímetros de un cubilete repleto de rotuladores… Justo de ahí, de entre los rotuladores… surgió la segunda araña. Éstas, a diferencia de su difunta compañera, si parecían tener claro su objetivo…

- Vaya, vaya… ¿Y vosotras?… ¿También queréis patatas?… - ambas adoptaron un peculiar comportamiento… fueron directas a velar el cadáver de la primera visitante. Desde allí, alzaron sus pequeñas patas delanteras como queriendo decir a su gigantesco enemigo que había hecho algo de lo que quizás… se arrepentiría.

- Estoy muy triste… Lo siento, de verdad… ¿Echáis de menos a vuestra amiga?… Bueno, eso tiene fácil solución, quizás yo… pueda hacer que os reunáis con ella… - Una mueca maligna se dibujó en la cara de Damián.

- Ahora…, voy a salir un momento para buscar un par de cosillas que harán que os sintáis mucho más cómodas… - A lo que se refería el joven verdugo, era a un vaso de cristal y a un paquete de cerillas… Podéis imaginar lo que haría con ello…

Las arañas no movían una sola pata, ahí seguían, completamente inmóviles… Damián por el contrario se levantó de la silla, caminó hasta sus zapatillas…, se puso la primera…, y  al ponerse la segunda…

- ¡¡¡Aahhhhh!!!… – sintió una dolorosa punzada que parecía haber atravesado la planta de su pié. De una patada se quitó la zapatilla estrellándola contra la pared…

- ¡¡Maldita sea!!…, pero qué… - no sin esfuerzo, levantó la pierna para ver que era aquello que le había provocado ese terrible dolor… ¿Qué pensáis que fue?… Eso es, una cuarta araña…

- ¡¡Malditas arañas!! – ésta, aunque de forma diferente a la primera, también murió aplastada…

Damián se revolvió como un perro rabioso, y apretando con extremada fuerza dientes y puños, comenzó a pisar el suelo una y otra vez como queriendo rematar lo que tenía pegado al calcetín… Era absurdo, poco podía sentir ya su segunda víctima… Tan desaforado esfuerzo provocó que un repentino mareo poseyera el corpachón de Damián, haciendo que fuera de un lado al otro de la habitación fuera de control… Primero apoyó una mano sobre la silla, ésta se deslizo por el suelo hasta chocar con la cama…, de allí como alma en pena, se dejó llevar hasta una estantería de la intentó agarrarse sin éxito…, rebotado, fue a parar contra el escritorio, y de allí finalmente… ¡al suelo!. Damián había caído como un tronco. El estruendo fue mayúsculo…

- ¡¡Damián, Damián…!! - su madre golpeó de nuevo la puerta – ¡Baja la música de una vez y deja de dar golpes!…

Damián ya no daría más golpes, y si hubiera bajado la música minutos antes, su madre quizás hubiera escuchado los frágiles lamentos que balbuceaba… Mamá, mamá… Susurros sin fuerza que poco a poco se hacían más débiles perdiéndose bajo las atronadoras baterías y solos de guitarra que hacían temblar sus altavoces… El veneno que la diminuta araña había depositado en su pié comenzaba a surgir efecto. El cazador… había sido cazado.

Damián yacía desparramado boca arriba, tirado en el suelo. Una vez perdió definitivamente el habla…, apenas segundos después, unos ligeros pero uniformes y continuados espasmos, acabaron por detener completamente su cuerpo… ¿Estaba muerto?… No, no lo estaba… de momento. Prueba de ello eran las lágrimas que cubrían sus mejillas… Damián no parpadeaba, tenía los ojos abiertos por completo…, los movía de arriba a abajo, de un lado a otro, de manera nerviosa, sin sentido… ¿Lo hacía voluntariamente o era un efecto más del letal veneno?… Fuera como fuere, lo cierto es que se detuvieron en seco, apuntaron fijamente a un foco del techo, señalaban algo que parecía bajar acompañando la cegadora luz, algo que se descolgaba en un silencioso vaivén que iba directo a la cara de Damián. Era… una nueva araña. Era negra, algo más grande que las anteriores, también de finas y largas patas… recubiertas de suaves pelos… Su abdomen era negro azabache, casi azulado…, tan brillante que Damián podía ver reflejado en él, la expresión desencajada de sus ojos… Y allí detuvo su descenso, apenas a unos milímetros de sus empañadas pupilas. La araña, frotaba sus patas traseras sin perder de vista la enorme víctima.

Damián, llevó de repente su mirada a la izquierda… Algo notó sobre su mano, algo que no alcanzaba a ver… Sintió un cosquilleo que zigzagueaba entre sus dedos, un rumor que se deslizaba por la palma de su mano… De no ser por lo trágico de las circunstancias, me atrevería a decir que incluso sentía cosquillas…, pero que terribles cosquillas. Una araña más que acudió a la cita. Desde la mano, recorrió el brazo hasta perderse por debajo de la manga de su camiseta. ¿Dónde iría a parar?

Mientras, la araña que colgaba del techo, agitó el hilo del que pendía hasta que éste se rompió. ¿Puedes imaginar donde fueron a parar esas ocho patas?…, justo a la frente de Damián. El ágil arácnido…, en busca de cobijo, se perdió entre el cabello del chico. Damián podía notarlo, las patas de su nuevo inquilino capilar se abrían paso a través del cuero cabelludo jugando entre sus rizos…

¡¡Un momento!!… Antes de seguir con la historia, quiero que hagas conmigo una cosa… Suelta una mano del libro… y lleva muy despacio el dedo índice al interior del oído… Hazlo muy, muy… despacio… Así es… Ahora acaricia el interior suavemente… hasta que un escalofrío recorra tu brazo…, muy despacio… así… ¿Qué sientes?… ¿Qué escuchas?… Pues exactamente eso es lo que comenzó a sentir Damián… Y ahora… ¿Hace falta que te diga… qué es lo que tenía dentro de su oído?…

La araña que se perdió por debajo de la camiseta, comenzó a moverse de nuevo… Espeluznantes cosquilleos, continuos escalofríos punzaban su espalda hasta que… El tiempo pareció detenerse, incluso cesó la música… Un gélido silencio se cernió sobre el cuerpo paralizado de Damián… Una tensa calma que apenas duró tres segundos… Fue entonces cuando sintió como si dos incandescentes alfileres penetraran en su interior…, uno en el cuello…, otro… en el mismo cerebro… Un seco y rígido espasmo arqueó de un chasquido el cuerpo de Damián hasta que su corazón… dejó de latir para siempre…

A la mañana siguiente, ante las múltiples llamadas sin respuesta su madre para que Damián se levantara, su padre no tuvo más remedio que romper la cerradura… Lo que sus padres encontraron allí…, permanecerá en sus retinas para el resto de sus vidas… Su hijo, estaba tumbado en el suelo con la cabeza completamente envuelta en telas de araña… Cuando los médicos forenses acudieron al lugar y se las retiraron, encontraron en el interior de su boca… una bolsa de patatas…, la misma con la que Damián mató la primera araña…

¿Qué?… ¿Has sentido miedo?… Seguramente no. Quizás algo de asco, picores, algún que otro escalofrío…, pero poco más. Como te dije al principio, creo que el Miedo no se define, el Miedo se siente…, y para sentir el Miedo que seguramente sintió Damián, deberías pasar por su misma experiencia…, pero no te veo por la labor ¿verdad?… Aunque nunca se sabe…, yo por si acaso de ahora en adelante… miraría muy bien las zapatillas… antes de ponérmelas…

Teo R.

arana-viudanegra

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