MIENTRAS ESCRIBO: ¿QUÉ MIERDA TE METES?

nerve cells

Antes de contestar a la pregunta que me hace escribir este post, responderé a otra… ¿De dónde sacas las ideas?, es una de las cuestiones que más se repiten. Muchos de aquellos que la realizan, también añaden: tío, tú estás mal de la cabeza para escribir algo así. No seré yo el que juzgue si estoy bien o si realmente alguna conexión falla en mi cerebro, he de reconocer que en ocasiones también me lo pregunto. Cuando leo lo escrito, incluso llego a preguntarme a mí mismo ¿has sido tú? ¿Has escrito tú esto?. Probablemente sea así, algo falla en mis conexiones neuronales, pero realmente es algo que no me preocupa. Y no me preocupa porque disfruto de ello. Es esto lo más importante: DISFRUTAR.

Hay otros, muchos más de los que había podido imaginar, que también preguntan ¿qué mierda te metes?, si fumo mucho o si me da por aliñar mis pensamientos con sustancias estupefacientes que me hagan viajar a lugares en los que la gente se arroja por las ventanas o se mutilan un brazo a la vez que tuercen sus labios en una dulce sonrisa. A esta última pregunta, a la de las sustancias, la respuesta es contundente…; bueno, al final respondo...

Mis ideas surgen de mis miedos. De los miedos de siempre y de los miedos de ahora. De los miedos que surgirán mañana o pasado. Son miedos cercanos, miedos como los tuyos. Miedos cotidianos que de verdad llegan a angustiarme o a detener mi respiración. Puede ser una araña que encuentre sobre mi escritorio o una llamada de número desconocido que insiste una y otra vez. Puede ser un camino que recorro para tirar la basura de madrugada o unos pájaros que picotean algo que me recuerda a… a unos cuantos dedos sin dueño.

Los miedos están ahí, justo delante de ti. Da igual que sea de día o de noche. Y si aún así no los percibes, piensa en lo que más quieres e imagina que lo pierdes. Después lo vistes de capas, de mundos o situaciones fantásticas. Haz partícipe de ello a personas que quizás conozcas, amigos, familiares… Se trata de recrear una ficción basada en hechos reales. Y lo bueno de todo es que al final, nadie sabrá lo que es real o imaginario. Nadie sabrá cuál es la verdadera historia. Ese debe ser tu secreto. Los demás, que jueguen a adivinar o a ponerse en lugar del protagonista (en tu lugar). Tus miedos pueden ser los de otros, los miedos de los que leen, escuchan o ven. Este es el lazo de unión con el que está al otro lado.

Y para terminar, responderé a la pregunta ¿qué mierda te metes?. La respuesta es contundente: Nada. Nunca lo he hecho, y nunca lo haré. No fumo, no bebo, no tomo nada raro o ilegal. Y una vez respondida la pregunta, algunos se atreven a darme un consejo: pues si lo hicieras, tus historias ganarían. No lo creo.  es más, creo que perdería. Eso lo tengo claro. Me perdería mi realidad, mi vida, la gente que me rodea y a lo que quiero en circunstancias o sentimientos reales… Perdería entonces mis miedos, los de verdad, los miedos que son la fuente de mis historias.

 

@teorodriguezcom

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