Literatura

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“…Llevo 15 minutos en la entrada del parking…, en cuanto aparque estoy ahí…, lo siento…”

Tras leer el mensaje dos o tres veces pulsé enviar… Miré la pantalla del teléfono… ‘mensaje enviado’… Segundos después… ‘mensaje nuevo’…, él contestó…

“…No te preocupes. Acabo de llegar…”

Mis manos no paraban de golpear el volante…, mis ojos iban del rojo del semáforo… al reloj del salpicadero…, eran las 16:58h…, habíamos quedado a las 17:00h…, hora a la que comenzaría todo… Mi pierna no paraba de moverse…, a cada segundo el estado de nervios se hacía casi insoportable… El guardia de seguridad se percató de ello… ‘Mensaje nuevo’…, él otra vez…

“…Estoy en una mesa de El Botánico…”

¡¡Maldita sea!!…, y yo allí parado…, sin poder hacer nada… Los minutos pasaban como segundos… El guardia, sin perderme nunca de vista… avanzaba de coche en coche revisando los maleteros…, era uno de esos controles rutinarios… Ya lo tenía delante… Me apuré a mandar un nuevo mensaje…

“…Ok…, queda un coche…”

Era el siguiente…, disimuladamente… desabroché mi cinturón de seguridad…, dejé el móvil en el asiento del copiloto…, llevé mi mano a la llave de contacto…, pisé el embrague…, metí primera… ‘Mensaje nuevo’…

“…No problem…”

Era lo que necesitaba leer…, tenía ‘luz verde’…, eso… es lo que quería ver…

Y ahora os preguntaréis… ¿pero qué narices es esto?… Ni más ni menos que el comienzo de una novela…, bueno, para ser exactos… Los primeros pasos en firme hacia mi primera novela…

No se trata de una parte de la obra…, se trata ni más ni menos que de la conversación real en clave SMS…, que mantuve ayer antes de la reunión con el editor en cuestión para tratar el asunto… Habíamos quedado a las cinco de la tarde en la Estación de Atocha…, pero uno de esos tapones infernales que se forman a la entrada del parking… me hizo llegar casi con veinte minutos de retraso… ¡¡¡Qué desastre!!!…

Pero nada…, no hubo problema… Todo salió perfecto…, mucho mejor de lo que podía esperar… Fue GENIAL!!…

Todo este asunto viene moviéndose desde comienzos de año…, recuerdo que una tarde mandé un mensaje a través de Facebook a Laura Falcó, que es directora de las editoriales Minotauro, Timun Mas, Cúpula, Zenith, Esencia y Militaria…, todas ellas pertenecientes al Grupo Planeta. Mi idea era publicar un libro de relatos…, Laura me pidió que le mandara alguno… Eso hice…, y esa misma tarde me dijo… ‘¿Por qué no te olvidas de los relatos y te animas con una novela?’… Ni que decir tiene que me quedé de piedra… ¡¡¡Qué vértigo!!!…

Los días pasaron…, los mails iban y venían…, así hasta que Laura me habló de José López Jara…, editor de Ediciones Minotauro, referente indiscutible de la literatura de ciencia ficción y fantástica… ‘Él te ayudará en esto…’, me dijo Laura… Mails y más mails…, una pausa en verano para pensar en temas…, en nuevas vías… Todo despacio… pero con paso firme…

Así hasta ayer, hasta la reunión definitiva… El asunto está en marcha…, ahora toca ponerse a trabajar duro y pelear por un sueño que hasta hace poco… veía inalcanzable… y que ahora tengo delante… Es una oportunidad única en los tiempos que corren, una oportunidad que no pienso dejar escapar…

Esto no significa que ‘mañana’ tengamos la novela en la librería, como para todo… tendremos que esperar… Es momento de hacer de la paciencia una virtud.

Os comento esto con el consentimiento de Laura…, ella sabe lo que esto significa…, y los que me conocéis sabéis que me gusta compartir los buenos momentos…, que últimamente… en fin…

¡¡Laura!!… ¡¡Pepe!!…, muchas gracias por vuestra confianza…, y como no… GRACIAS también a todos vosotros…, que sois la mayor fuente de inspiración…

Cierro esta nota con un consejo que me ha dado esta tarde un auténtico fenómeno en esto de escribir…, alguien que todos conocéis y admiráis…, seguro… un futuro Premio Planeta…, él me ha dicho…

“Yo me guío desde hace años por un lema personal: Escribo lo que creo…”…

Ahí queda eso…

GRACIAS DE NUEVO!!!

Teo R.

El Miedo

Como comenté en un post anterior, he tenido el placer de colaborar con un prólogo en el libro “Déjame Salir”, una publicación de la Editorial Círculo Rojo. El libro está repleto de relatos de eso que tanto nos apasiona… ¡¡¡el Miedo!!!… Aquí os dejo el citado prólogo…

EL MIEDO

¿Qué es el Miedo? ¿Qué es esa continua sensación de peligro de la que queremos huir…, pero que a la vez no queremos dejar escapar? ¿Qué es eso que nos hace cerrar los ojos con fuerza y que lo mismo no queremos abrir por si despertamos de nuestra maravillosa pesadilla? ¿Qué es el Miedo?… Creo que el Miedo… no se define…, el Miedo… se siente.

Es una mágica sensación de pavor que hace que viajemos a lo más profundo de nuestros sentimientos. Si uno es capaz de llegar a conocer sus propios miedos… es capaz de conocerse mejor, de sentir de otra manera…, de hacerlo “desde el otro lado”… Se puede vivir con Miedo, es más, me atrevería a decir que el Miedo es necesario para la vida… Sin su compañía estaríamos huérfanos de criterio, nos faltaría ese segundo imprescindible para darnos cuenta de lo que está bien…, de lo que está mal.

Hay tantos miedos como personas, cada uno tenemos los nuestros…, eso también nos hace diferentes… Es como poner cara al personaje de un libro o a una voz de la radio. Con el Miedo pasa igual…, todos creamos nuestra “terrorífica” imagen, y lo hacemos al límite…, ya que es ahí donde se debe llegar para disfrutar de él. Por naturaleza, el hombre necesita emociones que generen en uno ese vértigo que mueve nuestro corazón hasta hacerlo latir de tal manera, que latido a latido, puñetazo a puñetazo sobre nuestro pecho nos grite… “¡¡Eh, tú estás vivo!!”… Ya lo creo, claro que estoy vivo… Es ese ancestral instinto de supervivencia lo que alimenta nuestros miedos…, y esos miedos son los que nos mantienen en alerta.

Con el paso de los años se puede llegar a ser amigo del Miedo… En nuestra infancia es angustia…, con la madurez se convierte en un electrizante placer “controlado”… o no… Ahora con 36 años…, sigo teniendo miedo. Sigo dejando la luz encendida. ¿No lo crees?… Pues es tal y como te lo digo… Verás… El pasado verano me fui unos días a la Comarca del Liébana, a los pies de los Picos de Europa… lo hice solo. Quería descansar, pero sobretodo buscaba inspiración… El lugar era maravilloso, tranquilo…, silencioso… Bueno, esto último… no del todo… La habitación de la casa donde me hospedaba era abuhardillada, con unas enormes vigas de madera que cruzaban el techo de lado a lado…, al fondo… una pequeña ventana que ofrecía una espectacular vista de las montañas… Espectacular de día… pero por la noche… La noche era diferente…


Aquel día caminé durante más de nueve horas… Llegué derrotado… Bajo la ducha, bajo el agua helada…, intentaba poner en orden mi cabeza. Os garantizo que no es fácil… Antes lo complicado era encontrar una historia…, ahora lo complicado es dejar de pensar en ellas…, y más si uno se retira a un lugar donde la inspiración se encuentra en cada rincón…, al otro lado de una puerta…, de la puerta de mi habitación… Yo estaba dentro…


Llegó un momento en el que dejé de sentir el agua sobre mi piel… ¡¡estaba en una de mis historias!!… Abrí los ojos de golpe, volví a sentir el agua…, y algo más… Un sonido extraño me hizo cerrar el grifo…, me quedé quieto…, no moví un solo dedo… Pero nada…, allí no había nada… ¡¡¡¿pero qué iba a haber?!!!…


Cuando salí del baño vi sobre el escritorio mi ordenador… Lo miré como diciendo… “tío, estoy hecho polvo… ¿lo dejamos para mañana?”… Y así fue…, tanto él como yo sabíamos que esa noche no iba a ser buena para escribir…, lo que no sabía es que tampoco lo sería para otras cosas… Lo apagué, lo cerré y caminé a la ventana… Lo que en la mañana era un espectacular paisaje lleno de colorido…, ahora era oscuridad…, una monótona oscuridad que parecía infinita…, sólo rota de vez en cuando por las voces de la noche…


Algo sonó a mis espaldas…, no me giré…, miré en el reflejo de la ventana… Era la maldita puerta…, una vez más… se había abierto sola… Me dijo la casera que lo miraría…, pero era evidente que no lo hizo… Así que me acerqué y puse sobre ella una mochila para sujetarla… Después… me metí en la cama…


Mis ojos se cerraron en busca de descanso… pero era tan inquietante el silencio que me envolvía…, que cada quince o veinte segundos los abría… Y cada vez que lo hacía… la oscuridad era más fría… Me giré, me tumbé boca abajo… y dejé caer mi brazo por el lateral hasta que mis dedos tocaron el suelo de madera… La uña de mi dedo índice parecía haber encontrado algo de entretenimiento entre el hueco de las viejas tablas… Ahora era lo único que sonaba…, pero… no fue lo único…


Poco a poco… mi dedo dejó de jugar… También estaba cansado… A mis ojos ya les costaba abrirse… también parecían rendirse… Hasta la oscuridad parecía hacerlo… Supongo que conoces ese estado en el que prácticamente estás dormido… pero no lo estás… Ese momento en el que una hora puede parecer un segundo… ¡Eso fue lo que tardó!…, un segundo… El suelo de madera crujió…, un chasquido que abrió mis ojos… ¡¡y no había sido mi dedo!! No vi nada… y no lo hice porque la oscuridad era ahora dueña de todo… Cada segundo que pasaba era una angustia tremenda… Mis manos recorrían todo lo que me rodeaba en busca del interruptor…, mi respiración se disparaba en busca de un aire que me faltaba… ¡¡click!!… La luz se encendió… Me quedé sentado en la cama…, miré a… ¡¡pum, pum, pum!!… Mi corazón parecía querer huir de mi pecho… La puerta estaba de nuevo abierta…, la mochila estaba en medio de la habitación… y la otra cama… estaba abierta…, como si alguien se hubiera tumbado sobre ella… Los escalofríos corrían bajo mi piel , mi cuerpo parecía una figura de cera… y mi cabeza no hacía más que preguntarse qué había pasado… Te aseguro que llamé a mi razón con todas mis fuerzas… Sabía que no encontraría explicación…


Me levanté a toda prisa… Cerré la puerta de un portazo y puse junto a ella todo lo que pude para impedir que volviera a abrirse… Me quedé frente a ella y reculé despacio sin perderla de vista…. ¡¡Pip!!… Ese sonido si que volcó mi corazón hasta dejarlo boca abajo… Había sido mi ordenador… Se había encendido…, lo había hecho solo… Contuve la respiración y lo busqué con la mirada… Allí estaba, sobre el escritorio…, abierto…, con la pantalla encendida… Parecía llamarme… No tuve más remedio que acercarme… Me puse frente a él y pregunté… “¿qué pasa?… ¿qué quieres?…”… Tres o cuatro segundos después… ¡la luz de la habitación se apagó!…, un segundo después… ¡lo hizo el ordenador!… … … lo hicieron mis ojos… Se cerraron, el tiempo se detuvo a la vez que la madera crujió tras de mi… Alguien había entrado a mi habitación…, alguien que ahora no podía salir… alguien que con heladora suavidad… puso su pequeña mano sobre mi hombro…


Ahora te preguntarás… ¿qué pasó?… ¿quién era?… ¿fue real?… ¿fue un sueño?… La respuesta es sencilla… fue el Miedo. Esa sensación de peligro que siempre nos acompaña, eso que nos hace cerrar los ojos y no querer abrirlos… para seguir soñando en clave de imaginación, de fantasía, de maravillosa pesadilla… ¿Que qué es el Miedo?… “…el Miedo no se define…, el Miedo… se siente…”…

Teo R.

el_miedo

Próximamente verá la luz un libro repleto de relatos de terror que lleva por título “Déjame Salir”. Lo publicará la editorial Círculo Rojo. He tenido el placer de colaborar en el prólogo… Seguro que es el comienzo de futuras colaboraciones. Esta es alguna información referente al libro…

El libro:

«La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido». Así define uno de los magos del terror, H.P. Lovecraft, al miedo. Un miedo que vive en el folklore popular de todas las culturas, y en el subconsciente más profundo de cada persona. Desde el Romanticismo de finales del s. XVIII y principios del XIX, el cuento de terror ha estado presente, y de forma muy aplaudida, en el panorama literario.
Los relatos de Edgar Allan Poe o del mencionado Howard Phillips Lovecraft han desvelado las noches más oscuras de millones de lectores a lo largo de los años, y aún lo siguen haciendo, ahora con la ayuda de genios como Clive Barker, Anne Rice o Stephen King, que han dotado al género de las novedades propias de nuestro mundo actual, pero sin dejar de mirar a esos pioneros que nos sobrecogieron, hurgando en nuestros miedos interiores, en nuestras pesadillas, y en nuestra mente.
“Déjame salir” pretende ser un homenaje al terror, a esos cuentos que no podíamos dejar de leer, pero con la luz encendida; a esos fanzines ochenteros de horror; a esas películas que veías medio tapado con las sábanas, a la espera de un susto que llegaba cuando menos lo esperabas.
23 relatos que no te dejarán escapar. Déjate atrapar por los cuentos finalistas del I Certamen de Relatos de Terror de la Editorial Círculo Rojo. Te sorprenderás. Con Prólogo de Teo Rodríguez (Diarios del Miedo).

La historia:

Los miedos más profundos, los más cotidianos, los que te atormentan cuando estás solo, los monstruos (reales o no) que te persiguen en cada una de tus pesadillas… se incluyen en esta I Antología de Relatos de Terror que publica Editorial Círculo Rojo con los 23 finalistas de su certamen anual. Asesinos en serie, fobias, vampiros, monstruos ancestrales, fantasmas, terror psicológico, y hasta las nuevas tendencias del género que mezclan el terror con la crítica social, están presentes en “Déjame salir”. Ya estás atrapado, no podrás dejar de leer esta selección de historias y relatos que harán las delicias de los amantes de una forma de literatura muy de moda en la actualidad.
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